La primera comida del bebé.

Comienza inmediatamente.
De ser posible, el amamantamiento de tu bebé debe comenzar dentro de la hora siguiente de haber dado a luz, cuando tu bebé esté despierto y el instinto de succión es fuerte. A pesar de que todavía no producirás leche, tus pechos tendrán calostro, un fluido poco espeso que contiene anticuerpos beneficiosos.

Ubica correctamente a tu bebé.
La boca de tu bebé debe estar bien abierta y debes posicionar el pezón tan atrás como puedas en la boca de tu bebé. Esto minimiza tu malestar. Si tienes problemas para lograr que tu bebé se prenda al pecho o experimentas algún dolor, ten la seguridad de que este es un problema común. Habla con otras madres y pídele ayuda a un especialista en lactancia de tu hospital.


Amamanta a tu bebé siempre que lo solicite.
Los recién nacidos necesitan que se los amamante con frecuencia, alrededor de cada dos horas y no de acuerdo con un horario estricto. Esto estimulará tus pechos y producirán leche en abundancia. Más adelante, el bebé se adaptará a una rutina más predecible. Alterna los pechos con cada amamantamiento: si lo comenzaste una vez con el pecho derecho, comienza con el pecho izquierdo la próxima vez.

Utiliza protectores mamarios.
Utiliza un protector mamario, así como los protectores mamarios JOHNSON’S® acolchados súper absorbentes, para no sentirte incómoda si de tus pechos sale leche entre amamantamiento y amamantamiento.

Deja que se sequen con el aire.
En el período después del parto o hasta que tus pezones se fortalezcan, debes dejar que se sequen con el aire después de amamantar para evitar que se agrieten o se infecten. Aplicarles leche materna puede protegerlos del malestar. La posición correcta del bebé en el pecho puede ayudar a prevenir que te duelan los pezones. Si te duelen mucho los pezones, es posible que tu bebé no tenga todo tu pezón en su boca.

Ten cuidado con las infecciones.
Ten cuidado con las infecciones: Los síntomas de la infección mamaria incluyen fiebre, bultos dolorosos e inflamación en el pecho. Todos estos síntomas demandan atención médica inmediata. Lávate las manos y los pechos muy bien antes de cada amamantamiento para evitar infecciones.

Come adecuadamente y descansa.
Come adecuadamente y descansa: Para producir una buena leche y en abundancia, deberás alimentarte con un dieta balanceada que incluya 500 calorías extra por día y deberás beber de seis a ocho vasos de líquido diarios. Descansar el tiempo necesario es crucial cuando tu cuerpo está afrontando estos desafíos adicionales.
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